Palacio de Versailles

En el siglo XVIII, Luis XV, conocido como el Bien-Amado, fue el último rey de Francia que pudo terminar de manera pacífica su reinado antes de la revolución de 1789. Este monarca es considerado por algunos investigadores como un coleccionista de amantes. A dos de ellas les dio un cargo público: una de ellas fué la marquesa de Pompadour y la otra, una antigua prostituta Marie Jeanne Bécu, condesa Du Barry. Por esa misma razón, fue el primero en contar con un ascensor privado para sus andanzas.
Cada noche cuando Luis XV quería visitar a su amante de turno, no tenía más remedio que atravesar el palacio y subir a la segunda planta para sus encuentros, cosa que le desagradaba ya que las miradas furtivas de los sirvientes eran un fastidio y los partidarios de su esposa María no dejaban de informar a esta.
Luis XV cansado de tantos enfrentamientos con la reina, decide mandar a instalar un ascensor en la fachada principal del palacio de Versalles.
El invento respondía a un simple mecanismo de poleas en las que el rey era alzado durante las noches, sin tener éste que ser visto atravesar el palacio, y cuyos mecanismos quedaban oculto solo a aquellas personas que conocían dicho invento.